domingo, 17 de febrero de 2013

ARROPE DE TUNA DEL MEJOR- PARTE 2


Y dos décadas después de aquel histórico arrope
que fraccionaran en potes la Mayor tuvo el placer
de dirigir con su esposo esa cocción ancestral 
rico jarabe sabroso y de poder paladear  
el sano y apetitoso flor de arrope artesanal.

Cuando un baqueano llegó tunas maduras trayendo
se las doy, yo no las vendo les dijo cuando arribó
pues no quiero derrochar fruta de tanta semilla
dijeron sin vacilar al unísono y con gozo
-Aunque no es cosa sencilla arrope hay que elaborar.

Nada de andar indagando a las viejas del lugar
pa expertos ellos estaban dijeron sin vacilar
y en caso de precisar una pequeña consulta   
o alguna duda aclarar y hacer alguna pregunta 
googleando de punta a punta con la web fueron a dar.
Fue muy gracioso escuchar las opiniones de afuera
que así sí, que así no era, que mi abuela hacía asá,
cuándo está en el punto justo, y mil sugerencias más
que ya no hacen al asunto y no cabe detallar.

Mientras ellos se miraban y entendían sin hablar 
trabajando con gran calma y total seguridad.
La mateada disfrutaron con los paisanos, que allá
de la noticia enterados se arrimaron a observar
y debajo'e la morera tiempos idos recordar.
La siesta los calcinaba el fuego, el humo y la sed
las janas aguijoneaban y enrojecían la piel
pero protagonizaban el evento con placer.

Más tarde vino el asado pa´aprovechar el fogón
que las carnes argentinas carecen de parangón
de buenos vinos hablaron, y de las viejas costumbres,
los flashes relampaguearon entre la nocturna lumbre
y varias fotos tomaron y algún video también
los momentos capturaron para subir a la red.

Él ha de infundir amor de pobrezas compartidas,
le hace oír cada opinión, tomar sólo la debida.
Equitativo ha de ser a la hora’e repartirlo
y mesurado también al momento'e consumirlo.
Cultiva la previsión  cuando pa'l invierno guarda
es cultura y tradición, ivita a que lo compartas.

Y no los voy a asediar con recetas e instrucciones
que ya narré años atrás y espero tengan memoria
más les he de relatar como parte de la historia 
las profundas sensaciones que ha de sentir al probar
con claras degustaciones del arrope al paladar.  


Usted debe percibir
al catarlo en un instante

que es redondo al paladar, de un exquisito picante,
de una textura armoniosa suave y aterciopelada,  
sin asperezas, sedosa, ámbar oscuro, perlada  
aromado a tierra, monte, espinillo y salitral.