miércoles, 27 de enero de 2010

SOBREPESO



Virtud:
Cándida, estoy preocupada,
tengo un problema muy serio
estoy subiendo de peso
en forma desmesurada
me cuesta bajar del coche,
salir de la reposera,
las piernas ya no me llevan
y me duele la cadera.
He probado muchas dietas
pero no me han resultado
hay que andar como una atleta
corriendo pa’todos lados
que caminar en subida,
que hundir los glúteos y abdomen
y que solamente tome
agüitas saborizadas
de eso yo ya estoy cansada
y no bajo un solo gramo
y para colmo es verano,
no podés simular nada.

Cándida:
Si no son los Reyes Magos,
Año Nuevo o Navidad
son las bodas de una hermana
motivo pa’festejar
y sentarse a morralear
debajo de la enramada
¡y una tratando’e luchar
sin ventaja en la balanza!
No terminás de observar
como se agranda la panza.

Virtud:
He leído en estas redes
que se puede conchabar
alguien que te arma rutinas,
“preparador personal”
¿Qué tal si lo conversamos?
Lo podemos intentar.
A mí no me entra la ropa
y no me puedo comprar.

Cándida:
Te cuento que mi muchacho,
el que está en la capital
estudió Personal traineer
y está dispuesto a ayudar
dice que no va a cobrar
pero hemos de someternos
a una rutina fatal
con dietas y hambres eternos.
Pero yo no se Virtú,
creo que no es lo que quiero
Yo no pienso renunciar
a comer panes caseros
¡Ni loca voy a dejar
de matear bajo el alero!
Prefiero agrandar la ropa,
total no son más que hilachas
antes que vivir a sopas.
¡Que adelgacen las muchachas!
Ya cuando joven fui flaca
¿A quién le quiero ganar?

Virtud:
Yo también he sido flaca,
no se si vos te acordás
Será por eso que ahora
me ha dao por adelgazar,
ya me siento muy pesada
y me cuesta respirar
y por más que me medique
presión no puedo bajar.
No se trata solamente
de lucir buena figura
pero es que causa amargura
ver este cuerpo deforme
por más que busque y la nombre,
ya no encuentro mi cintura.
Yo creo que poco a poco
podremos adelgazar
y subir a las balanzas
ya no nos ha de traumar
con un buen entrenador
habremos de estilizarnos
y las cinturas cincharnos
pa’vernos más elegantes
y de ahora en adelante
dejemos de masticar.

jueves, 21 de enero de 2010

EL VENTANERO



Virtud
¡Ay Cándida! ¿No supiste
lo que en el pueblo pasó?
Parece que de repente
un fantasma apareció
pero tiene forma de hombre
y se para en las ventanas
donde hay chicas en la cama
con pequeños babydoll.
La otra noche apareció
en la casa de la Hilaria
¡El susto que se pegó!
Si hasta elevó una plegaria,
lo que pasa que ella tiene
muchas niñas buenas mozas
y parece que la cosa
venía por ese lao,
dicen que él había apostao
una noche en la bailanta
meterse por la ventana
para ver si eran tan santas
pero se le complicó
cuando el Tiótimo lo vió
y a la cabeza apuntó
con la escopeta cargada,
la Hilaria se santiguaba
pa’ que no pase lo peor
y las chinitas gritaban
descalzas y en camisón.

Cándida
Si, acá se supo Virtú,
pero una versión distinta
dicen que no es por las chicas
que el ventanero asomó.
Vos viste que llegó al pueblo
no hace mucho por trabajo
un tal Pedro Fortunato
que hace añares que se fue
y han quedao los resquemores
entre la Hilaria y este hombre,
acordate de ese nombre,
vos lo has sabido tratar.
Ellos tuvieron amores
pero por cosa’el destino
por diferentes caminos
se separaron los dos.

Virtud
¡Ay, no me digas, por Dios,
fijate qué mentirosa
si ella misma me contó
haciéndose la llorosa!
Con razón que su marido
de esa forma reaccionó.

Cándida
Bueno, es lo que se comenta,
tampoco es algo seguro,
pero llagaron las mentas
de que él nunca fue feliz
y yo no se si la Hilaria
con su marido lo ha sido
él es hombre medio corto,
de poco hablar, qué se yo;
y hoy en día se dialoga,
ya no es como un siglo atrás.

Virtud
De ese nombre ahora me acuerdo
era un mozo bien parao
casi todas las mujeres
se habían enamorao
pero también se bullaba
que la Hilaria con su madre
le habían dao un jarabe
pa'que a ella sólo mirara;
pero el finao don Crisanto,
el padrastro de la Hilaria,
que parecía tan santo,
la celaba -pobrecita-
y puso un poco de guita
y del pueblo lo hizo ir.

Cándida
Pero fijate, Virtú,
yo esa parte no sabía
claro, las piezas encajan,
se ve que ellos se querían.
¡Pero también el coraje
de la vieja atolondrada!
Y la hija, ¡disipada!
¡Meterse con los brebajes!
Con razón que Fortunato
de acá desapareció
y no se supo en el pueblo
ni para donde agarró

Virtud
No quisiera saber yo
lo que ahora estarán viviendo.
En mi interior sospeché
que algo estaba sucediendo
porque en el ojo derecho
le divisé un moretón
¡Ay, mirá lo que me hecho!
-Dijo- barriendo el galpón
me tropecé en la manguera
y el rastrillo me pegó
con el cabo en esta orilla,
casi el ojo me sacó.
Ha de ver sido el marido
que enojado la cascó
y en un ojo le calzó
tremenda piña al boleo.

Cándida
Yo nunca me imaginé
que el Tiótimo, mojigato,
sea un hombre de golpear
o de tener arrebatos
pareciera más bien blando
y nunca de armas tomar,
pero fijate Virtú
que no por las apariencias
uno tenga que juzgar,
de eso hay que tomar conciencia.
Yo más tarde voy a ir
al filo’e la nochecita
apenas me desconecte
voy a hacerle una visita.
Sabés que hace algunos días
le dije que le iba a dar
unas plantitas de achira
y se las voy a alcanzar
y así como quien no quiere
la cosa, voy a charlar
total para conversar
siempre hemos sido vecinas
en una d’esas le saco
entre líneas qué pasó.

Virtud
Andá vos y averiguale
como haciéndote la tonta
pero a la vuelta avisame
que voy a poner la pava
yo a la tarde estaré sola
así podemos charlar
y juntas conjeturar
lo que al fin les ha pasao
por que está medio enredao
como ella me lo contó.

Cándida
Y ahora te dejo Virtú,
por que acaba’e conectarse
el mayor de mis muchachos,
dice que nieva en Madrid.
¡Si me parece mentira
con el calorón de aquí!

Virtud
Bueno, Cándida, te pido
que le des muchos cariños
saludale de mi parte
y decile que lo extraño
y ojalá que pal’otro año
pueda viajar para Europa
a comprarme algo de ropa
y de paso visitarlo,
pero he de ir en el varano
a conocer si Dios quiere
pues no me gusta la nieve
y el frío a mí me hace daño.

Cándida
Ahora se los doy hermana
y aquí te paso el correo
pa’ que te conectes vos
si algún día yo no veo.
Y si no vas a salir
a la nochecita estate
que yo te voy a mandar
por teléfono un mensaje
y pasaré por ahí
cuando vuelva de la Hilaria
que la vamos a seguir e
ntre torta frita y mate.

miércoles, 13 de enero de 2010

TÍA CONCEPCIÓN



Cándida:
Paso a contarte Virtú
que ayer he visto en el Feibu
a la tía Concepción
posando con otro mozo,
para mí no era el esposo,
vos fijate en los cabellos,
yo no se si se tiñó
o cambió la dentadura,
tal vez sea una aventura
o tía se emancipó.

Virtud:
No me digas que la tía
tiene perfil en el Feibu
y que ha colgado unas fotos
con gente desconocida
yo no se si te acordás
pero a veces se extravía
no sea cosa que algún vivo
abuse de su inocencia
y la pobre a esta edad
viva una triste experiencia.

Cándida:
Pobre tía Concepción
tan quedada parecía
pero ya ves, hoy en día
el que no corre galopa.
¿Y el campito que tenía,
no sabés si lo vendió,
o si acaso lo arrendó?
Para mí anda en las ciudades
porque si tiene Internet
y navega en esos blogges
tal vez se capacitó
y viajó a los esteriores.

Virtud:
No te puedo creer hermana,
siempre fue tan recatada
¿no será alguna macana
de algún tipo de hoy en día
para dejar a la tía
en algún lío pegada?
Habrá que prestar cuidado
porque ella es muy mayor
ya veo que en su candor
sufre una mala pasada
esto no es una pavada,
lo que decís es muy serio
¿Y si vive algún engaño
por cometer adulterio?

Cándida:
Tranquilizate Virtú,
ella tonta nunca ha sido
pero siempre ha padecido
amarrada al Nicanor
el tío era muy tirano
yo no sé si te acordás
y tanto ha tirao la cuerda
que se tuvo que cortar.
Además, te digo yo,
se supo de muchos casos
que por culpa de los medios
se crea tal confusión
defenestrando a inocentes
por mala interpretación.
Mirá que la vista mía
a veces me ha traicionado
pasa que debo cambiar
con urgencia los anteojos
para poder evitar
malentendidos y enojos.
Que Dios la asista a la tía
y también me ayude a mí
trataré de averiguar
con cautela qué ha pasado
tal vez sea Nicanor
con fotoshop arreglado.


Virtud:
¡No quisiera ni pensar
el escándalo que se arma!
Arrastrando por las ramas
el nombre de la familia.
Siempre ha sido descocada
pero llegar al extremo
de publicar en los medios
las relaciones prohibidas
no parece una salida
pa’ cortar tal situación
que desde hace años comparte
con el tío Nicanor.
Yo me acuerdo que él le daba
hasta cansarse los brazos
y le entregaba en pedazos
el cuero en sus propias manos
pero venía chupao
del pueblo, con los hermanos
le daba cada lazazo
que deben estar escritos
en la piel de Concepción
que se desarmaba en gritos.

Cándida:
Pero no creo que tío
llegue a enterarse de nada
¿Quién crees que la va a contar?
¿Esa manga de borrachos?
Ninguno de los muchachos
se atrevería a decirle
que eso de nada le sirve
ni a la tía ni al viejito
ya ves, él se la buscó
que ahora se las aguante
hoy no es como el tiempo de antes,
la tía se actualizó.

Virtud:
¡Ay Cándida! Qué amargura
me has dao en este momento.
¿Si comete una locura
tal vez por resentimiento?
Ya se me corta el aliento
de imaginar que la tía
ande en esa algarabía
de retozar en los medios;
sólo pido a Dios y al cielo
que mantengan mi entereza
pa’ no torcer mi cabeza
algún día siendo vieja.

Cándida:
Ya no exageres hermana
esto ha’i ser algo fortuito
amoríos pasajeros
de veterana extraviada;
de mi parte no se nada,
guardaremos con respeto
esos romances secretos
de la tía, si es que es ella,
porque me anda haciendo falta
visitar un oculista
que me indique anteojos nuevos
y me revise la vista
que en una de esas confundo
amor con el ojo el hacha,
vos viste que en la salú,
por ahí empieza una racha.
Por eso te digo hermana
que entrés a Feibu y la veas
que sería cosa fea
si se trata de otra vieja
que Concepciones hay muchas
y el mundo no es un pañuelo.

Virtud:
Mirá si se entera el hijo
o si lo sabe la nuera
ojalá que antes que muera
se arrepienta del mal paso
para colmo no hace caso
si uno le tira un consejo
pero uno sabe por viejo
que estas cosas de la web
caminan como un ciempiés
de ligero, por el mundo
no sea que un vagabundo
le haga tirar la chancleta
y ella se caiga de jeta
cuando revise las cuentas
se va quedar en la calle
sin marido y sin las rentas.
Yo me voy a santiguar v
oy a invocar a los santos
la traición me causa espanto
al diablo voy a ahuyentar
y esta noche he de rezar
por la tía y por su alma
para que encuentre la calma
en otras actividades
no en estas banalidades
que te ofrece el mundo actual.

Cándida:
¡Pero fijate por Dios!
Hermana, clikeá en "laConce"
no vaya ser que se trate
por pura casualidá
de una mujer parecida
o de un nombre similar
y yo te juro que entonces
por más que nos santigüemos
ni Dios nos perdonaría
por tamaña atrocidad.


Virtud:
Voy enseguida a clickear
y te daré mi respuesta
no me quiero envenenar
sin ver con mis propios ojos
aunque sea de reojo
la voy a monitorear
para poder comentar
si es verdad o es un error.
Pero veo… ¡Ay, qué dolor!
¡No es la tía Concepción!
¿Cándida que te pasó?
¿Cómo te la confundiste?
¿O acaso vos no le viste
que es muy distinto el mentón?
Esta vieja es casi un bagre
comparada con la tía
tiene cara de vinagre
y los ojos de ratón.

Cándida:
¡Pero hermana! ¡Dios nos guarde!
¡Ya me parecía a mí!!!!!
¡Cómo podría subir
todos esos comentarios
siendo tía tan viejita!
¡Si ni sabía escribir!
Pero es cosa de mandinga,
¡Cómo pude confundir!!!

Virtud:
Que Dios nos perdone hermana
y nos absuelva a las dos
porque ya no seré yo
quien opine de la gente
me mostraré indiferente
ante cualquier situación
y dejaré de meterme
a curiosear en los bloggs.

Cándida:
Ahora nomás corto el chat
y la saludo a la tía
¿Por teléfono podrá?
¡Pobrecita! ¿Y sus oídos?
¿Crees que me escuchará?
¿O es que ya se habrá dormido?

Virtud:
Tampoco seas tan falsa,
ya nada vas a enmendar.
¡Qué la vas a saludar!
¿No ves que ya ni conoce?
Además con lo que tose
no va a poder escuchar
total ella, pobrecita,
a todo esto estaba ajena
para qué causarle pena
si hasta puede pensar mal
que a estas horas de la noche
se te haya dao por llamar.

Cándida:
¿Te parece a vos Virtú?
¿No será como un llamado?
Yo tengo el presentimiento,
como una corazonada
que la tía está enredada
en una dificultad.
Tal vez 'te precisando algo
o Nicanor la golpeó


Virtud:
Olvidemos el asunto
y vayamos a dormir
que ya ha de estar por venir
el tren de la medianoche
tal vez mañana en tu coche
la podamos visitar
no creo que ya pegar
pueda tío Nicanor
pues la última vez que lo vi
andaba flojo de piernas
él ya ha soltado las riendas
y no es tan mal agestao
con eso que se ha enfermao
por tanto chupar de joven
tiene el hígado quemao
y estrangulada la hernia.

jueves, 7 de enero de 2010

¿HABRÁN PASAO?



Cándida:
¡Hermana te conectaste!
Por fin te encuentro en el chat
y después de tanto tiempo
vamos a poder hablar.
Es que no pude viajar
porque tuve un contratiempo
después te voy a contar
¡Si recién se va la gente!
Eran aquellos parientes
del lao de la Capital.

Virtud:
Aquí estoy hermana mía
para escuchar tu relato
que será cual fiel retrato
donde has de saber pintar
cada momento vivido
en estas fiestas tan caras
para el alma y el bolsillo
que no te dejó viajar.

Cándida:
Por ser día de los Reyes
me he levantado temprano
he corrido a la ventana
pa revisar mi zapato.
Sí, he dicho mi zapato
verás que no hablo en plural
porque no me daba el alma
para arriesgar todo el par
Si bien mis pobres zapatos
no son de marca afamada
pero les hice cambiar
la media suela y el taco
¡Faltaría que algún caco
se los quisiera probar!

Virtud:
Yo puse el pasto y el agua
cual reza la tradición
pero la naturaleza
ha mandado un chaparrón
y ya no se si pasaron
porque registré en el pasto
y las huellas se borraron
junto con esa ilusión
que uno guarda desde niño
cuando le dicen que duerma
pa no espantar a los fletes
pa no asustar a Melchor
que al otro día es mejor
sorprenderse con juguetes.

Cándida:
Para mi triste sorpresa
no encontré regalo alguno
ni siquiera una hamburguesa
junto al zueco divorciado
tal vez por el chaparrón
los animales cansados
erraron la dirección
¡ya están viejos y achacados!
o tal vez cayó el sistema
y no pudieron leer
la carta que les mandé
por correo vía web.

Virtud:
Yo no quise pedir nada
por no complicar las cosas
pues, con la crisis global
pa'los reyes, no hai ser "rosas"
eso de gastarse el sueldo
en regalos o presentes
pa 'después seguir pagando
en cuota y con intereses
la cola que va dejando
el gasto en estos dos meses.
Porque hasta esa monarquía
a la que ellos pertenecen
la crisis de nuestros días
también les habrá hecho mella
¡si hasta el brillo de la estrella
ha perdido su fulgor
con eso que hay que cuidar
el gasto de la energía!
por eso tuve pudor
y sólo quise pedir
un momento de alegría
pa'compartir con amor.
Con el calorón de ayer
yo no quiero ni pensar
en estos tres pobres reyes
repartiendo chucherías
sin tomarse una sangría
o paladear un fernet
¿no leerán en la web
el pronóstico extendido?
¡qué abrigados se han venido
para este lado del mundo!

Cándida:
Para colmo en Navidad
como no tengo pinito
lo esperé al Niñito Dios
debaj'un algarrobito
le he enredado lucecitas
entre medio'e las chicharras
y he cantado con guitarra
unas coplas navideñas
no quise ser pedigüeña
pero había que pedir
y tampoco recibí
regalía’e ningún tipo.
Entonces reflexioné:
No me habré portado bien
tendré que hacer buena letra
toditito el dos mil diez
Pero yo estaba segura
que cumplí con mi deber:
no falté nunca a la escuela,
di todos los contenidos
y con aire divertido
impartí mis enseñanzas
más parece que con eso
al Niñito no le alcanza.

Virtud:
Hermana, no te preocupes
todo lo has hecho perfecto
impartiste los conceptos
que el ministerio indicó
pero aquí lo que pasó
no es culpa ni del Niñito
ni de José o de María,
debe ser que en tu alcancía
este año no hubo reservas
más que pa'azúcar y yerba
a la hora de matear.

Cándida:
Pero es que yo hermana mía
ya no te uso la alcancía
los salditos que tenía
los guardaba en el cajero
para comprar los pasajes
y trasladarme hasta allá.
Pasa que llegó visita
y una cuenta que pagar
y ya no pude viajar
ni menos comprar pitanza;
de la noche a la mañana
me he gastado ese dinero
con el que iba a celebrar
aunque sea a nivel panza.
Y después me consolé
pensando que el año entrante
y de ahora en adelante
si Dios me manda salud
dejaré de exigir cosas
altamente materiales
que si bien te reconfortan
se podrían relegar
-mejor dicho reemplazar-
por otras espirituales.

Virtud:
Hermana, ¿no te acordás
cuando niñas en el campo?
Nuestra madre con paciencia
nos solía conformar
diciéndonos que a los Magos
no se les pide gran cosa
sólo un turrón o gaseosa,
que ellos no pueden gastar
porque luego a Baltasar
no le cierra el presupuesto,
tiene que pagar impuesto,
también peaje y aduana
pa cruzar su caravana
cuando salen del desierto.
Entonces, yo creo hermana
que tenemos que aprender
y en esta página abierta
que nos ofrece la web
debemos dejar plasmado
nuestro humilde pensamiento
cual simple entretenimiento
para el que quiera leer:
“Cultivar la austeridad,
el optimismo, el amor
en tu casa, en tu ciudad
y en todo el mundo exterior”.

lunes, 20 de abril de 2009

LA DE LA MOTO


Dibujo de Titino Morzone
Documento de archivo - Reliquia histórica- 1991
Homenaje a la querida colega Alicia C. Martín.



XXVII

El verano se acababa y con él la vacación,
la jarana terminaba, llegaba la obligación.
Es por todos conocida d'estas niñas la labor:
enseñar los contenidos en la escuela con amor.
Empezaban tiempos duros para estas dos hermanitas,
viajar mientras era oscuro, y gastar muy mucha guita.
Pero a todo lo tomaban con un excelente humor,
entusiasta una pensaba comprarse un ciclomotor.
Vos sabés, hermana mía!...-le comentó a La Menor
en un tono de alegría y de gran satisfacción-
Por mi mente anda rondando la idea –que no es de un loco-
ya me estoy averiguando cuánto me sale una moto.
Visitó varios parajes averiguando el valor
de algo seguro en rodaje y en buen estado el motor.
Habló con varios vecinos que muchos consejos dieron,
que tal vez era un peligro, o que era cara dijeron.
Si por ripiado iba a andar, los autos levantan piedras
que en la sien podrían dar y es probable que muriera.
Pero en un pueblo cercano su marido consiguió
en precio y en buen estado lo que ella tanto buscó.
La miel en grandes tambores para esta ocasión vendió
comerció con los mejores compradores que encontró.
El mecánico -les cuento- era hombre medio lerdón,
hubo que hacer vericuetos y pegarle un apurón.
Pero finalmente el tipo y luego de mucho hablar
le fue armando el motorcito y al cabo la hizo arrancar.
Enseguida la cargaron y le pagaron la cuenta
con relámpagos llegaron y la moza muy contenta.
Y al otro día cuando ella de la escuelita volvió
puso pie en la moto aquella y en seguida la pateó.
La saludaba la gente y a ella vergüenza le daba
en esa moto potente hasta la espalda sudaba.
El viaje de ida y vuelta arregló con sus colegas:
la llevan hasta una puerta y a su escuela en moto llega.
Pero tuvo que cambiar de sus accesorios uno,
el maletín no iba a andar, en moto se iba a hacer humo.
Entonces se fue a un bazar y una mochila compró,
-y no la eligió al azar, buen material exigió-.
Y así con todo esto esto nuevo salió a la escuela contenta
viajando con gran denuedo y con la mirada atenta.




XXVIII-

Desde entonces La Mayor como narráramos antes,
cambió aquel caballo flor por una moto picante.
Y en vehículo'e dos ruedas con un bramido estridente,
se apersonaba en la escuela y se anotaba el presente.
Sola algún tiempo viajó hasta que halló acompañante,
otra niña contrató, no pa’ que fuera al volante,
sino pa’ cargarla en ancas portando aquella mochila
-¡Qué lindo par de potrancas pa’arrear oveja en la esquila!-
Otro tema no tocaban que no fuera la docencia,
y si ocasión lo abordaban, ¡Viera usté con qué prudencia!
Cuando las seis se apilaban en el coche'e pasajeros,
de continuo se quejaba, lo mesmo que un sonajero.
Cada día que empezaba les traía una sorpresa,
algo que ellas ni esperaban cuando iniciaron la empresa.
Empantanadas quedaban a veces en los caminos,
pero nunca se asustaban, actuaban con mucho tino.
En ocasiones los coches se quedaban descompuestos,
nadita de hacer reproches: ellas buscaban repuesto.
Entendían de motores lo mesmo que de enseñar,
de camión hasta tractores sabían compaginar.
Un rosario de aventuras ellas podrían armar,
más hoy, por esta premura, una sola han de narrar.
Era un día lloviznoso, no sabían si arrancar,
le preguntaron a un mozo si el tiempo iba a mejorar.
Aliento nadie les daba, y decidieron partir,
si acaso desmejoraba tendrían que desistir.
Llegaron al apeadero y se bajaron del coche,
cada cual por su sendero como hormigas en la noche.
Las de la moto enfilaron muy serias pa’ los galpones,
gorro, antiparras abrieron y apretaron los talones.
El viento en contra tenían, se les helaba el garrón,
ya las nubes se venían anunciando el chaparrón.
Pero a la escuela llegaron haciendo cruces y ganchos,
a la cocina enfilaron como a la batea el chancho.
Despacharon el trabajo a los alumnos del aula,
cuando alguien noticias trajo que se descolgaba el agua.
Manotearon las maletas, despidieron al menor
cual Negrazón y Claveta arrancaron el motor.
Y ya la huella acertaron como hábil equilibrista,
y la tensión aflojaron, ya se creían artistas.
Cuando el pingo traicionero se les puso a bellaquear
gritaban hasta los teros viendo lo que iba a pasar.
-¡No abrás las piernas, te digo!- le gritaba la de atrás,
que se perdés el estribo nos vamos a reventar.
La otra le sacó las marchas y lo chistaba al bagual,
pero aunque la calle era ancha no lo pudo sujetar.
Y como en cámara lenta la pampa las vio caer,
el cielo les daba vueltas, no había nada que hacer.
Bolsos y gorro volaron en medio de aquel tropel,
los pelos se le enredaron patinando en redondel.
De reírse no paraban, pues, sin ir a la capilla,
de pronto las dos estaban hincaditas de rodilla.
De dos brincos se pararon por temor a que las vieran,
el dolor disimularon pa’ que no se les rieran.
Acto después se miraron revolcadas en el barro,
taban sanas -comprobaron- ya enderezaron el carro.
Y mientras que lo llevaban una de cada costao
cada tanto resbalaban, parecían dos mamao.
-No la empujés pa’ mi lao- le decía la del anca;
este bicho es muy pesao y se tira a la retranca.
-Y llevate las maletas, haceme la caridad,
ya cortala con tus tretas, ¿o me querés liquidar?
Después que retrocedieron y guardaron el rodao,
mensajes por radio dieron, ordenaron el recao.
Se treparon a un camión, hicieron una distancia,
se les salió el corazón al ver aquella ambulancia.
Volvieron con un dotor nada menos que en un Sierra,
se olvidaron del ardor y de aquella suerte perra.
Supieron que de las otras la suerte no fue mejor,
casi pierden las ojotas en un postrer estertor.
Pues dos pantanos vadearon empujando por atrás,
las caderas se ladearon, vieron su aliento acabar.
Porque aquella camioneta que las venía a auxiliar,
también se fue a la cuneta, ¡Qué forma de diluviar!
El mozo que se las daba de baqueano en el barrial,
-¡Yo abriré huellas!- gritaba, ustedes sigan detrás.
Pero igual suerte corrió que las moza’e mi relato,
¡canchero!, no se bajó, pa’l agua era como el gato.
Para salir del pantano el motor aceleraba,
pero se le iba la mano y en barro me las tapaba.
Después, por fin arribaron como ovejas al redil,
los cuerpos se calentaron y se echaron a dormir.
Y aquí acaba esta aventura de las docentes viajeras,
como ven, es vida dura, ¡No es oficio pa’ cualquiera!

miércoles, 23 de julio de 2008

LA LUCHA POR EL SALARIO

Eran tiempos de campañas, campañas electorales
y para colmo de males, La Mayor, como su hermana,
la llevaba en las entrañas, a la política –digo-
como buena gremialista defendía los salarios,
daba nombres de las listas, increpaba al adversario.
Y así fue, que haciendo dedo un auto se aproximó
ya a levantarla paró y empezó como en un juego,
que las maestras son vagas, que los alumnos se atrasan,
¡Pucha! con la dirigencia, hablan mucho y no hacen nada.
En la llaga le metieron el dedo con ese tema
y como cosa que quema le dijo al hombre embustero:
¡Oiga amigo, no se meta si del tema no conoce
porque no es como usted piensa el problema'e la docencia!
Y así palabras que iban garrotazos que venían,
otras maestras callaban y sólo ella discutía.
De uno a otro momento el aire se puso tenso
como un pedazo de lienzo que fuera a cortar el viento.
-Usted no piensa, ¡la pucha! como enseñan los docentes,
con qué grandes sacrificios sus vocaciones se enfrentan,
y por un triste salario están formando a sus hijos
para que sean decentes,-poniendo énfasis le dijo-
sea un poco solidario y apoye al gremio en su lucha.
Y el tipo –mal educao- mandóla bajar del auto;
ella arrojóse de un salto y unas frescas le gritó,
levantó una mano en alto y un portazo le pegó.
-Con necios no viajo yo- agregó muy altanera,
acomodó su cartera y la puerta le pateó,
a las puteadas salió y sola, cambió de tema.
Pues ahí no más como tiro que mandara Dios del cielo,
puso a funcionar el dedo y aquí llegó en un suspiro.

LA CRISIS Y EL AGUINALDO

Eran tiempos de Alfonsín cuando la crisis más dura,
sin harina y levadura el mes tocaba su fin
cuando una esperada tarde el aguinaldo llegó,
sin hacer ningún alarde lo recibieron las dos.
Bicis prestadas pidieron pa disponerse a cobrar
veinte leguas pedalearon pa’ llegar a la ciudad.
Frente al Banco ellas se apearon y desdoblando el papel
se metieron, olfatearon,mirando a éste y a aquél.
Parecían desconfiadas y sin sacarse el anteojo,
escudriñaban de reojo a la gente amontonada.
Sendos cheques ya firmaron y se acercaron despacio,
ya la caja apuntalaron -había muy poco espacio-.
Ya las llamaron por nombre, las hicieron acercar,
se hicieron al lao los hombres pa’ dejarlas arrimar.
Salieron no muy contentas aunque un tanto alivianadas,
las tensiones aflojadas ya pasado aquel momento.
Montaron las bicicletas y empezaron a contar,
¡larga les quedó la geta! ¿pa’ qué les iba a alcanzar?
Para zapatillas, no, seguirían en chancletas,
¡ni pensar en bicicletas! y las apretó el dolor.
Una se compró un pan dulce, la otra un pequeño bolsón,
se les prendieron las luces al frente de un bolichón.
Y desdoblando los vueltos ya se volvieron a apear,
el corazón les dio un vuelco cuando entraron a observar.
¡Mirá aquellas empanadas! ¡Fijate en aquel pastel!
Para mucho no alcanzaba pero ¿qué se le iba a hacer?
Pidieron una cerveza y una picada también,
ya pidieron otra vuelta y una tercera después.
Y casi sin darse cuenta se pusieron a payar,
se olvidaron de las cuentas que tenían que pagar.
Los versos ya se elevaban, ya soltaban las risadas,
la gente se amontonaba oyendo tanta gansada.
Después calzaron el lente y le pagaron al chango,
saludaron a la gente y se fueron sin un mango.
Y ahora suelen recordar entre coplas aquel día,
cuando la crisis ardía más no las hizo llorar.